Y pasó otra vez.
Las dos anteriores vimos que la mano venía muy pesada con el cliente, que la relación iba a ser densa y áspera, y que por tanto el costo del trabajo sólo alcanzaría a pagar los relajantes o la terapia que nos hiciesen falta. Así que decidimos pasar presupuestos ridículamente altos, para que [...]
