No tengo muchas “casualidades” en mi vida. Digamos que mi vida es bastante regular y ordenada. Si hago algo, ocurre otro tanto; y si dejo de hacerlo me banco las consecuencias. Los “fuera de programa” suelen venir por el lado de los afectos, la vida espiritual, o las divagaciones intelectuales.
Pero de vez en cuando pareciera que la Providencia quisiera sacudirme un poco la modorra y me mete en un hecho simple, sencillo, pero que a mí me deja más o menos alelado de la sorpresa.
El hecho es que yo hasta ahora iba a Misa a Santa Elena. Son unas buenas cuadras, así que me sirve de ejercicio dominical; y voy con Nacho, así que me sirve también de caminata padre/hijo, aunque a él lo llevo en el coche.
Pero bueno, ayer me pudo el cansancio, así que decidí ir a Misa más cerca, en la iglesia del jardín de infantes donde va Nacho. Edificio feucho, si los hay, pero bueno, a esta altura de mi vida no puedo andar con remilgos teniendo al Señor vivo y presente; sea la Misa en el duomo de Milán, en la capilla de Covadonga, o en un galpón de la villa 31. Lo importante de la Misa es Él, y lo demás, con mayor o menor éxito, contribuye a hacer efectivo el Misterio. No me voy a meter HOY a hablar de liturgia.
Así que, ahí fuimos Nacho y yo, transitando las económicas 6 cuadras. Yo caminando, él en su coche (lo llevo en coche por motivos prácticos: porque es más controlable en la Misa, aunque se porta bastante bien para ser el salvaje que es
).
La iglesia en cuestión es un poco más pequeña que Santa Elena, lo cual tiene sus ventajas; pero tiene todo lo feo que la arquitectura moderna puede meter en un templo. parece hecha a propósito por un mormón para que los católicos perdamos la fe, aunque sea la fe en la belleza.
Lo loable es que ha sido astutamente iluminada, porque cuando encienden las luces logran un buen ambiente que te hace concentrarte más en el altar, aunque no con estridencia visual.
Yo entré, me confesé, y nos quedamos atrás, como es mi costumbre. Pero evalué mi niuvel de cansancio, y decidí sentarme en uno de los bancos laterales puestos contra la pared de la iglesia. Justo quedaba un lugar, así que ahí me quedé.
Al lado/atrás mío había un papá joven con su nena de más o menos la edad de Nacho. La nena jugaba, iba y venía, sin mucho escándalo, y Nacho alternaba su atención/falta de atención entre la misa, los juguetes que le llevé, y la nena que correteaba.
Misa tranqui, normal, comunidad medio de barrio medio de tránsito (parroquia de plaza Italia).
Y me agarró de sorpresa: terminada la Misa, el papá joven me saludó, y me felicitó por mi blog. Yo me quedé …… tonto? asombrado? mudo? helado? consternado? …. digamos que, de todo un poco. Convengamos que no todos los días uno se encuentra con un desconocido para quien sos conocido.
Presentaciones mediante, resulta que se trata del señor Natalio Ruiz, propietario de un muy interesante blog. Y no sólo eso, sino que además somos vecinos. Así que compartimos unas cuadras hablando de cosas varias y presentándonos mutuamente.
Mirá vos lo que puede pasar cuando se te ocurre cambiar un hábito …
