Fué sólo cosa de dos días y algunas horas.
A las 5:30 Nacho se despertó mojado hasta el caracú, así que era urgente cambiarlo. Así que sin mediar palabra y tragándome todos los bostezos y malhumor, empecé con la tarea. Pero cuando me agaché por segunda vez, me di cuenta que el tema no era una [...]
