Zona de Insomnio

El trabajo de un padre

Diciembre 15th, 2008

El trabajo de un padre (o madre) NO ES ingrato, ni alienante, ni agotador, ni frustrante, ni limitante en las capacidades de la persona, ya sean físicas o intelectuales.

De hecho, en una paternidad ejercida a consciencia, hay una gran exigencia de astucia; cintura diplomática; resistencia física y nerviosa; preparación intelectual; claridad conceptual; y apertura y capacidad de adaptación a nuevas circunstancias.

Si bien es cierto que, visto desde afuera, la vida familiar debe (por una cuestión de supervivencia de grupo) someterse en cierta medida a una rutina diaria; esta rutina se ve salpicada constantemente en cantidad e intensidad de pequeños “fuera de libreto” que ponen a prueb la rapidez de reflejos físicos y psicológicos.

Además, es un trabajo que deja en evidencia de qué esta hecho uno realmente: filias, fobias, obsesiones, taras, mediocridades, y miserias, afloran de manera directa y natural, ya sea en uno mismo, o en los genes de nuestros hijos/as. La exigencia directa, frecuente y concreta de paciencia deja en evidencia nuestro nivel de paciencia real; y lo mismo podemos decir de otras “supuestas” virtudes que uno supone tener.

Frente a esta terapia de shock de contacto con lo real y concreto de nuestra vida cotidiana, sólo quedan dos opciones: o abrirse a las circunstancias y ser flexibles (lo cual implica asumir nuestro grado de ignorancia y miseria); o bien intentar imponer nuestra experiencia como único parámetro de conformación de una familia. El resultado de esta última opción es simple: se arruina la persona, se arruina la familia.

Frente a la primera opción, la vida se abre de otra manera. La labor de ser padre o madre se convierte en un camino; y la experiencia propia cobra otro valor iluminada por las nuevas circunstancias.

¿Rutina, aburrimiento? Imposible: un hijo erradica de manera inmediata y frecuente esa noción de un hogar. Y ni hablar de dos, o tres, o cuatro, o más …..
La única manera de sentir la rutina es poniendo a los hijos en la vereda de enfrente, como si fuesen los obstáculos para una “vida propia”.

Además, pensemos en la lista de tareas, pequeños quehaceres, trivialidades: formar personas, educarlas en lo cotidiano, educarlas en lo práctico, transmitirles valores, cuidarlas de las cosas duras, pero a la vez hacerlas fuertes. Y ni hablar de lo que implica a nivel pareja: un replanteo casi total de las claves de relación.

¿Vida frustrante? ¿Aburrida? ¿Rutinaria? ¿Limitante? … estamos hablando de lo mismo?

4 Responses to “El trabajo de un padre”

  1. Esteban

    Querido Milko: No puedo (aún) opinar sobre este tema específicamente, más allá de lo que una vez conversamos. Pero no quería dejar pasar la oportunidad de agradecer tu regreso a “Zona de Insomnio”.

  2. Caia

    Buenass.. pasaba a desear una Muy Feliz Navidad para vos y tu familia, beso enorme.

  3. Severian

    Que quiere que le diga: a mi me mintieron. Que no vas a dormir por dos meses, que vas a andar con las ojeras por el suelo, que te va a volver loco llorando, etc, etc, etc.

    Todo bolazo: el tipo se acuesta a las once con la última teta. Apolilla a pata tendida sin despertarse ni una vez hasta las seis de la mañana. A esa hora la madre le da la teta de la mañana antes de irse a trabajar, y después lo acuesta al lado mío en la cama. El pibe sigue apolillando. Jamas se molesta antes de las diez, cuando incluso a veces tengo que despertarlo con la mamadera. Todo sonrisas e incluso carcajadas hasta las doce. Y después siestita para esperar a la madre.

    Me mintieron…. ¡¡Y que bueno que fuera mentira!!

    Felicidades.

  4. mariana

    Pasaba a saludar y me encuentro con este post, que me gustó mucho. Un cariño grande y feliz navidad para toda la flia!

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