El trabajo de un padre (o madre) NO ES ingrato, ni alienante, ni agotador, ni frustrante, ni limitante en las capacidades de la persona, ya sean físicas o intelectuales.
De hecho, en una paternidad ejercida a consciencia, hay una gran exigencia de astucia; cintura diplomática; resistencia física y nerviosa; preparación intelectual; claridad conceptual; y apertura y capacidad de adaptación a nuevas circunstancias.
Si bien es cierto que, visto desde afuera, la vida familiar debe (por una cuestión de supervivencia de grupo) someterse en cierta medida a una rutina diaria; esta rutina se ve salpicada constantemente en cantidad e intensidad de pequeños “fuera de libreto” que ponen a prueb la rapidez de reflejos físicos y psicológicos.
Además, es un trabajo que deja en evidencia de qué esta hecho uno realmente: filias, fobias, obsesiones, taras, mediocridades, y miserias, afloran de manera directa y natural, ya sea en uno mismo, o en los genes de nuestros hijos/as. La exigencia directa, frecuente y concreta de paciencia deja en evidencia nuestro nivel de paciencia real; y lo mismo podemos decir de otras “supuestas” virtudes que uno supone tener.
Frente a esta terapia de shock de contacto con lo real y concreto de nuestra vida cotidiana, sólo quedan dos opciones: o abrirse a las circunstancias y ser flexibles (lo cual implica asumir nuestro grado de ignorancia y miseria); o bien intentar imponer nuestra experiencia como único parámetro de conformación de una familia. El resultado de esta última opción es simple: se arruina la persona, se arruina la familia.
Frente a la primera opción, la vida se abre de otra manera. La labor de ser padre o madre se convierte en un camino; y la experiencia propia cobra otro valor iluminada por las nuevas circunstancias.
¿Rutina, aburrimiento? Imposible: un hijo erradica de manera inmediata y frecuente esa noción de un hogar. Y ni hablar de dos, o tres, o cuatro, o más …..
La única manera de sentir la rutina es poniendo a los hijos en la vereda de enfrente, como si fuesen los obstáculos para una “vida propia”.
Además, pensemos en la lista de tareas, pequeños quehaceres, trivialidades: formar personas, educarlas en lo cotidiano, educarlas en lo práctico, transmitirles valores, cuidarlas de las cosas duras, pero a la vez hacerlas fuertes. Y ni hablar de lo que implica a nivel pareja: un replanteo casi total de las claves de relación.
¿Vida frustrante? ¿Aburrida? ¿Rutinaria? ¿Limitante? … estamos hablando de lo mismo?


Diciembre 15th, 2008 - 13:16
Querido Milko: No puedo (aún) opinar sobre este tema específicamente, más allá de lo que una vez conversamos. Pero no quería dejar pasar la oportunidad de agradecer tu regreso a “Zona de Insomnio”.
Diciembre 23rd, 2008 - 11:31
Buenass.. pasaba a desear una Muy Feliz Navidad para vos y tu familia, beso enorme.
Diciembre 23rd, 2008 - 20:45
Que quiere que le diga: a mi me mintieron. Que no vas a dormir por dos meses, que vas a andar con las ojeras por el suelo, que te va a volver loco llorando, etc, etc, etc.
Todo bolazo: el tipo se acuesta a las once con la última teta. Apolilla a pata tendida sin despertarse ni una vez hasta las seis de la mañana. A esa hora la madre le da la teta de la mañana antes de irse a trabajar, y después lo acuesta al lado mío en la cama. El pibe sigue apolillando. Jamas se molesta antes de las diez, cuando incluso a veces tengo que despertarlo con la mamadera. Todo sonrisas e incluso carcajadas hasta las doce. Y después siestita para esperar a la madre.
Me mintieron…. ¡¡Y que bueno que fuera mentira!!
Felicidades.
Diciembre 24th, 2008 - 5:58
Pasaba a saludar y me encuentro con este post, que me gustó mucho. Un cariño grande y feliz navidad para toda la flia!