Estaba pensando en còmo la vida sigue su curso, aunque uno estè viviendo un tiempo sagrado como la Pascua, y en como lo sagrado sigue ocurriendo aunque la vida pareciera a veces estar marcada por una monotoneidad invencible.
Lo cotidiano sigue ocurriendo; seguimos viviendo cada dìa entre actos mil veces repetidos, algunos necesarios, otros contingentes. Las etapas de la vida de todo ser humano siguen siendo màs o menos similares, por màs que nos esforcemos en transgredir la rutina, a fuerza de heroismo, o a fuerza de falsa originalidad.
A veces uno siente esa rutina como ahogo, con una autèntica claustrofobia, porque aparentemente nuestra vida simula estar condenada a una repeticiòn incesante e inevitable de cosas y situaciones que, ni atrapan nuestra atenciòn, ni nos generan asombro.
Pero se me ocurre que esa rutina, esa aparente chatura, puede ser un marco, una contenciòn, una base segura sobre la que uno puede descansar para dejar ciertas cuestiones en manos de la inercia, y por què no, crear en nuestro espìritu un espacio medianamente libre para descubrir que en lo comùn se halla muchas veces lo asombroso, o lo sagrado.
Por què no? A mì me sigue pareciendo, no sòlo asombroso, sino ademàs milagroso, que en medio de una propaganda recurrente en favor de la irresponsabilidad y del “viva la pepa”, aùn haya personas que apuesten de modo sincero y decidido por un amor “eterno” y jugado.
Tambièn me sigue pareciendo providencial que mientras la vida humana vale cada vez menos para muchas de nuestras instituciones y discursos, muchos opten por la paternidad/maternidad de modo cada vez màs consciente y responsable.
Y por què no? -me repito- si al fin y al cabo nosotros seguimos quemando nuestra vida en una gran hoguera de miseria y mediocridad, y Dios sigue haciendo un sacrificio eternamente vàlido y costoso, en una muy tozuda apuesta por sus creaturas.
Hoy, aquì, en Federaciòn, con esta hermosa luna llena sobre el lago, despuès de celebrar la instituciòn de Su Presencia permanente y palpable entre nosotros, y junto a mis seres màs queridos, me sigo negando a ver esta cùmulo de rutinas como una condena absurda; cuando siento que los cimientos de mi pequeña vida y mi existencia, siguen arraigados en un fundamento tan definitivo como el Amor que nos convoca.
Una Muy Feliz y Santa Pascua de Resurrecciòn


Abril 11th, 2009 - 16:33
¡Igualmente!
Me gustó mucho tu entrada.
Un abrazo a toda la familia.
Abril 14th, 2009 - 16:51
¡Feliz Pascua de Resurrección, Milkus!
Me gustó muchísimo la reflexión… Muy buena la imagen de la hoguera y la apuesta de Dios. Gracias!
Abril 16th, 2009 - 15:46
Interesante enfoque, Milkus. es cierto que a veces cuesta encontrale sentido a la monotonía, pero también es verdad que algunas de las acciones más piadosas o los trabajos más duras son, a su modo, sumamente monótonos. Rezar un Rosario a veces lo es, Peregerinar también… ni me imagino levantar una enorme construcción.
Felices Pascuas para vos y tu familia, Milkus. Un fuerte abrazo.
Abril 17th, 2009 - 14:04
Josefina: Muchas gracias!!! Espero que te encuentres bien. Cuándo la próxima vuelta por Baires?
Ruth: estimada, gracias por pasar. Se la extraña por los pagos de los jueves.
Don Diego: Un honor, como siempre, tenerlo por aquí.
Sí, acuerdo con lo que dice, por eso doy gracias a Dios que nos permite, con un simple movimiento de la voluntad, convertir cualquier acción en oración (si Él lo quiere), agradable y útil.
Mis parabienes, y a ver cuándo se anima al blog propio
Abril 17th, 2009 - 19:32
Milkus: continuando con el tema, siempre que estoy buscando “qué hacer para salir de la monotonía”, recuerdo les Pensées de Pascal (que sería jansenista, pero nadie podrá negar que fue uno de los mayores pensadores cristianos). Allí él expone una refutación de la necesidad que tiene el hombre de divertirse (”le divertissement”), en contraposición a quedarse sólo en una celda, reflexionando sobre su propia existencia.
Si bien en el caso que planteas no es exactamente igual, pareciera que el mundo moderno nos ofrece como celda la monotonía del dia a día: del trabajo diario, del viaje diario, etc. Lo cierto es que, como en las épocas de Pascal, tenemos terror de quedarnos solos con nosotros mismos, que es cuando además más fácilmente podemos encontrarnos con el Altísimo.
Un abrazo.
PD: sí hay blog, solo que lo actualizo muy de vez en cuando… en mi nombre está el link.
Abril 20th, 2009 - 7:43
¡Felices Pascuas de Resurreción!
Un abrazo emocionado