El planteo de la situación podría resumirse así: una conocida nuestra me llamó para “gerenciar” (sea lo que fuese gerenciar algo) su pequeña empresa. Y como hay una amistad incipiente de esta persona con Pao y conmigo, y como Pao empezó ya hace rato a trabajar en la oficina, y como evidentemente me tiene mucha confianza, yo acepté.
La actividad gerencial, consistiría, principalmente, en aceitar la maquinaria para que todo funcione mejor y sea más eficaz. Ver qué hace cada uno ahí dentro, explorar posibilidades, reorganizar, cambiar, etc.
A la par mía estaría la persona que hasta ahora venía gerenciando/administrando, y las decisiones deberían ser conjuntas, consensuadas, largamente habladas.
El tema es que esta persona, con ser bastante menor que yo, demostró un caracter y una soberbia sólo comparables con los mios. No es que me hiciese frente desde un principio, pero sí se las ingeniaba para hacerle frente a cualquiera de mis “sugerencias”, y hasta a mis indicaciones explícitas.
Con objeciones? Con otras ideas? No, sólo con tres palabritas que escuché hasta el hartazgo: “no-se-puede”. Sumemos a eso su casi permanente cara de ………. mala cara, digamos; su manera despectiva para hablar de otras personas (sobre todo ausentes); y un lenguaje digno de la más grande cloaca de Buenos Aires.
Yo miraba hacia el futuro, sopesaba el sueldo asignado, y me decía a mí mismo, con toda razón, que el esfuerzo no valía la pena. Básicamente porque cuando demostrás con hechos, que sí se puede; que la gente responde cuando la tratás bien; y que las cosas pueden mejorar; y la otra persona mira para otro lado para encerrarse en un discurso de negatividad casi patológica, te planteás si realmente estás listo para lidiar con una mula.
Mi conclusión, fue que no.
Así que, le comuniqué a nuestra querida amiga que me alejaba del proyecto, que le agradecía la oportunidad, pero que no estoy en edad de aguantar cierto grado de estupidez ajena. A ella no le cayó nada bien, se entristeció bastante, y yo volví, después de una semana de “jefatura”, a la paz anónima de ser mi empleado y mi propio jefe.
Sólo 24 horas después, y ya tenía el pedido expreso de que por favor regresara, que me necesitaban, que en tan poco tiempo había logrado varias cosas, y un largo etc. ideal para alimentar mi ego. Esta buena mujer me insistió por activa y por pasiva, y al final logró que yo le pidiese una semana para pensarlo. Y lo pensé.
“Ok, vuelvo, pero bajo ciertas condiciones”. Este viernes pasado me aceptaron TODAS las condiciones (haber sabido y le pedía un jacuzzi en el toilette), así que, mañana Lunes, estaré de nuevo al pié del cañón.
Y la otra persona? la conflictiva? Primeramente pidió no estar el los horarios en que yo esté (una tontería: no me molesta ella, sino un par de actitudes que ya le dije a ella misma); y en segundo lugar, se le comunicó que ya no estaríamos a la par, sino que la última palabra la tendría yo.
Uno lo ve de afuera y dice “listo, se te dieron todas” Sí, así pareciera, pero prefiero guardar optimismos prematuros en el bolsillo, y concentrarme en demostrar que valió la pena tanta confianza.


Junio 1st, 2009 - 9:46
Dificil, difícil, ¿No?
Te recomiendo difundir el rumor de despidos y caer al día siguiente disfrazado de vikingo con un hacha inmensa en la mano al grito de \¡Soy Odin y acá vamos a echar a alguien!\
Junio 1st, 2009 - 10:15
Jajajaja. te entiendo Xav. Y ojalá la solución fuese así de fácil.
El tema es que adolesco de lo que podríamos llamar “falta de actitud” para este tipo de luchas. Luchas patéticas por un poder de morondanga.
Somos pocos, el trabajo es fácil, y si se hace con un mínimo de efectividad, altamente rentable. Poner trabas es, lisa y llanamente, una estupidez.
Ya tengo las mías propias, así que trato de no prenderme en las ajenas.
Gracias por pasar
Junio 1st, 2009 - 11:17
Pues que te diviertas en este nuevo ejercicio de paciencia. Recuerda que lo que no te mata, te hace más fuerte.
Que bueno saber de tí, empecé a imaginarme cosas relacionadas com extraterrestres y rayos abductores.
Un abrazo a todos
Junio 1st, 2009 - 13:31
Hmm, buena excusa para demorar tanto en postear; creíble, vale, te disculpamos.
No, d’en serio, Milko, qué buenas noticias. Espero que te vaya muy bien y que nos mantengas al tanto.
Saludos.
Junio 2nd, 2009 - 16:14
Ecazes: gracias por acordarse. Y acà el ùnico extraterrestre soy yo
Saludos a la flia.
Juan: gracias por pasar. rezà por mì. Lo voy a necesitar.
Saludos a la flia.
Junio 3rd, 2009 - 6:39
Je, me lo imagino recorriendo la oficina con las manos atrás y mirando dubitativamente por sobre los hombros de los empleados, con cara de “mmmmm”. Pruebelo, algo debe tener esa técnica que los jefes clásicos de Holiwood siempre la practican.
“…Luchas patéticas por un poder de morondanga.”
Ufff… ¿hace mucho que no pasa por la universidad pública?
Junio 3rd, 2009 - 15:27
Estimad Milkus, espero que esté yendo bien esta semana de re-incio laboral y que aparezca lo menos posible el personaje conflictivo…
Suerte! Yo rezo.
Junio 5th, 2009 - 19:03
Difícil, doctor. Lo bonito es que puede ser (puede ser) una excelente ocasión para hacerse santo.
Junio 7th, 2009 - 17:34
Ya había leído esta entrada hace algunos días, y no tuve tiempo de comentarla.
¿Cómo va yendo?
¿Se encarrila la cosa? ¡Ojalá que sí!
Te lo apoyo con oraciones.
¡Saludos!